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Belén
Gopegui
«En
Cuba existe más libertad de expresión que en España»
«El estilo de Chávez no es tan vacío como el
de Zapatero o Rajoy» «Si el matrimonio entre
homosexuales afectara a la Bolsa, no se aprobaría»
inSurGente/
Kaosenlared (José Cezón).-La escritora Belén
Gopegui (Madrid, 1963) participó ayer en Pola de Siero en
la segunda jornada de los Alcuentros de Sensibilización Sur
Norte, promovidos por la organización por Soldepaz
Pachakuti y que reunió a un centenar de asistentes de seis
países. La autora de 'La escala de los mapas' forma parte
de la Corriente Roja y de la Alianza de Intelectuales
Antiimperialistas, junto a colegas como Juan Madrid, Carlos
Frabetti o Gloria Berrocal, también presente en las
jornadas. La suavidad de modales de Gopegui contrasta con la
beligerancia de su discurso.
-¿Existe alguna 'receta mágica'
para cambiar la situación de Sudamérica y buscar la
unidad de los pueblos?
-No existe una receta
mágica. Estoy de acuerdo con lo dicho en estas jornadas de
que lo primero es trabajar revolucionariamente desde nuestro país,
pero no sólo de una forma solidaria, sino intentando
también que cambien las relaciones de poder.
-¿Y
cómo ve usted la actual situación política de
España?
-España tiene dos partidos
mayoritarios y ambos son capitalistas, aunque uno se llame
socialista y el otro no. Como decía Carlos Fernández
Liria -que forma parte también de la Alianza de
Intelectuales Antiimperialistas-, se toman medidas políticas
siempre que no afecten a los intereses económicos. Si el
matrimonio homosexual afectara a la Bolsa, no se aprobaría.
O si la Ley de Educación perjudicara a los intereses de la
enseñanza privada, pues tampoco habría cambios. Se
actúa según le convenga a la patronal, nunca a los
trabajadores. Habría que abogar por un partido socialista
de verdad o por un bloque de pequeños partidos.
¿Qué
opina de la labor de Izquierda Unida?
-Es un
partido socialdemócrata más, otra cosa sería
el Partido Comunista de España. Otra cuestión es el
trabajo cotidiano que realizan muchos de sus militantes, que es
positivo. Su política se guía por fines
electoralistas. Por ejemplo, su apoyo a la memoria histórica
está bien.
-¿No cree que es peligroso
ejercer la política del retrovisor?
-Hay
que hacer una crítica de acción, no de forma global.
Más que los hechos, lo que se deben de recordar son las
causas y tratar de que sigan vivas. Yo siempre digo que en España
no hubo una guerra civil, sino una revolución; no fue como
se dice siempre una guerra entre hermanos, sino un frente
revolucionario contra otro fascista.
La
situación cubana
-Hace unos días,
el poeta cubano Raúl Rivero denunciaba la situación
de cautiverio que viven numerosos periodistas y escritores en su
país por expresar sus ideas.
-Es
absolutamente falso. De aquellos famosos 75 disidentes, el único
real era Raúl Rivero y está ya en libertad. Los
demás eran gente que colgaban algo en internet, pero que no
se les puede considera escritores. Y no se les detuvo por sus
opiniones, sino por colaborar con los Estados Unidos para
favorecer la ley del bloqueo, algo que está considerado
como un delito en Cuba, y me parece lógico porque puede
poner en peligro la seguridad nacional. En Cuba existe más
libertad de expresión que en España, donde tienes
que tener 150 millones para poder expresar tus ideas. Cuba tiene
sus limitaciones porque es un estado acosado, y no de una forma
retórica.
-¿Qué opinión
le merece cuando ve al presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
llamando 'borracho' a Bush en su programa de televisión?
-En
una ocasión, volvía de un viaje de diez días
por Venezuela, y me encontré con un amigo escritor que me
dijo 'Pero ese Chávez, ¿no es muy raro y populista?'
Y yo que venía de compartir un acto de cinco horas con
Chávez, me puse a pensar en cómo se sacan las cosas
de contexto y se forma la opinión pública. Lo que
ocurre es que su estilo no es tan vacío y retórico
como los de Zapatero o Mariano Rajoy, cuyos discursos pueden ser
intercambiables. Chávez está aplicando una política
revolucionaria y digna de apoyo.
-¿Existe
algún país como ejemplo a seguir para el cambio que
propugnan?
-Cada país tiene que tener su
propia forma de actuar. No es lo mismo España que los
países hispanoamericanos. La situación general va
mal por la preeminencia del mercado y de los grandes grupos
económicos. Las decisiones económicas no las podemos
votar. A mí me gustarían que en vez de preguntarme
si prefiero a un grupo político o a otro, me consultaran si
quiero que existan diecisiete marcas de patatas fritas en el
mercado o, por ejemplo, una buena industria de investigación
de la medicina.
-Por sus palabras, intuyo que usted
no vota.
-He votado en algún momento y
otras veces no, pero mi proyecto político no se presenta a
las elecciones.
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