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Agresión electrónica: mentira made in USA contra Cuba Juan Carlos Díaz Guerrero La Habana.- (PL) La agresión mediática dirigida a cambiar las mentes con la transmisión de más de dos mil 348 horas semanales por 29 frecuencias, constituye otro de los capítulos del estado de guerra declarado por Estados Unidos contra Cuba. El combate propagandístico y subversivo se desarrolla actualmente en 15 radioemisoras que emiten señales por Ondas Medias (OM), Ondas Cortas (OC), Frecuencia Modulada (FM) y una televisora que cubre los canales del 14 al 69 por la banda UHF. Los tiros emanan de estaciones dirigidas por el gobierno norteamericano, radios comerciales provenientes fundamentalmente de La Florida y plantas abiertamente contrarrevolucionarias. En la mentira, la invención y el descrédito a los líderes de la Revolución se sustentan los contenidos de las emisiones de radio y televisión anticubanas en los últimos 46 años. Esta guerra ideológica tiene como antecedente el "Programa de Acción Encubierta contra el régimen de (Fidel) Castro", aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad en el primer trimestre de 1960. Uno de sus cuatro puntos está dirigido a "iniciar una poderosa ofensiva propagandística en nombre de la oposición, mediante la creación de una emisora radial clandestina que transmitirá por onda larga y corta". La Agencia de Información de Estados Unidos (USIA), encargada de las transmisiones hacia el exterior, se amparó en su órgano oficial la Voz de América (VOA) en español, que el 21 de marzo comenzó el envío de mensajes a la Mayor de las Antillas. Las regulaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones hicieron que esas emisiones no cumplieran los deseos oficiales de llamar a la subversión y al sabotaje directo dentro de Cuba. Así surgió dos meses después la alternativa de Radio Swan, pionera de las operaciones de desinformación. Documentos desclasificados de la época afirman que las señales de radio planificadas antes de la agresión mercenaria de Playa Girón contaron con la aprobación del presidente John F. Kennedy, el Consejo de Seguridad Nacional y los órganos de inteligencia. Durante el desembarco mercenario por Bahía de Cochinos, el 17 de abril de 1961, la estación ubicada en la isla de Swan tuvo un rol protagónico en la orientación y apoyo a los invasores, y de desinformación a la nación. El ataque electrónico adquiere dimensión mayor al oficializarse en los años 80 del pasado siglo un servicio que ultraja la soberanía nacional al llevar el nombre del héroe de la independencia cubana, José Martí, para el que se destinaron 14 millones de dólares. Los propósitos de la planta se enmarcaron dentro de los nuevos instrumentos manipuladores norteamericanos con el empleo tergiversado de términos como "derechos humanos", "democracia", "libertad" y "prensa libre". El derrumbe de la Unión Soviética y de los países socialistas europeos incentivó la campaña de guerra sicológica con la concentración de todo el poderío mediático contra la revolución en la nación antillana, de la cual anunciaron su caída hace 16 años. Si oprobioso resultó para el pueblo cubano la salida al aire de esta radioemisora, más lo fue cinco años después el envío de señales a Cuba a través de una televisora con el mismo nombre. Considerada por especialistas como Enmienda Platt electrónica, en referencia a la ley de principios del siglo XX que limitó la soberanía cubana, el canal sale al éter por vez primera en marzo de 1990. Su debut estuvo precedido de intensas reclamaciones de las autoridades caribeñas ante organismos internacionales. Las transmisiones primero desde un globo estacionario en Miami y luego desde un avión de la Fuerza Aérea estadounidense en mayo de 2003 naufragaron ante el ingenio de técnicos e ingenieros cubanos. Otro intento de La Casa Blanca en ese sentido fue el plan de la denominada Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, de mayo de 2004, presidido por la secretaria de Estado Condolezza Rice. Dicho programa tiene como objetivo principal derrocar la Revolución, y para ello el gobierno del presidente George W. Bush suministró adicionalmente el pasado año 18 millones de dólares a fin de subvencionar Radio y Televisión Martí. A ese dinero se sumó el destinado por la llamada Ley Consolidada de Asignaciones Presupuestarias para el 2005, con la cual se incrementó el financiamiento del gobierno en 44,7 millones para ambos medios. Los dos utilizan como soporte de transmisión un avión C-130J que aviva las contradicciones entre ambos países. De acuerdo con el periódico The Miami Herald, para el segundo trimestre del presente año se anuncian nuevas agresiones, como la utilización de transmisores más potentes y un avión de mayor maniobrabilidad para mejorar la recepción radioelectrónica. Cuba, mientras tanto, reafirma la decisión de continuar con las denuncias en los foros mundiales y de bloquear tecnológicamente las señales ilegales para defender su soberanía, independencia e identidad nacionales. Ucl/jcd |