La Unión Europea se niega a investigar la contabilidad de los subsidios a Reporteros sin Fronteras pero les concede 1 millón 300.000 euros
inSurGente.-
La función casi única de RSF es la de denunciar los
supuestos atentados contra los derechos humanos en Cuba y Venezuela.
Para ello sigue al pie de la letra las consignas, las directrices y
los temarios fijados por el Comité para la Asistencia a una
Cuba Libre, que en estos momentos incluye probablemente entre sus
actividades el ataque a la revolución bolivariana. Está
ampliamente documentado que Robert Ménard, su presidente,
tiene contactos íntimos con las mafias de los grupos de
extrema derecha terroristas de Miami. La Unión Europea le
acaba de conceder una buena “subvención” para que
siga haciendo su tarea. Lo peor de todo para la verdad es que -a
pesar de la zafiedad de sus informaciones- esta ONG es
utilizada como “fuente fiable” por los órganos de
Falsimedia. Ustedes podrán seguir este eslabón sin
dificultad alguna. Por otro lado, es alarmante que Reporteros Sin
Fronteras esté extendiendo la influencia del Departamento de
Estado de los EEUU en buena parte de las organizaciones
profesionales. Insurgente ya ha denunciado esa relación en el
caso de la Asociación de Prensa de Andalucía.
Reproducimos un artículo de Jean Guy Allard sobre la
“conquista de Europa” de esta ONG.
Para cubrir a Robert
Ménard, la UE se refugia en la burocracia
Jean
Guy Allard
Granma Internacional/
Rebelión
Después de haber
pretendido hacer creer, en enero, que no podía ubicar la
contabilidad de los subsidios a Reporteros sin Fronteras, la UE exige
del escritor francés Maxime Vivas, quien reclama una
investigación sobre este tema, que rellene el formulario
1049/2001 de 7 páginas, con 15 artículos subdivididos
en 80 puntos.
Han pasado ya trece meses de la denuncia
inicial de Vivas ante las más altas autoridades europeas
acerca de las actividades anticubanas del grupo francés y de
su secretario perpetuo, Robert Ménard, que recibieron 779 304
euros en el 2003 y 513 999 euros en el 2004, para realizar campañas
que responden a orientaciones norteamericanas.
El 3 de
febrero del 2005 dirigía su demanda al Mediador de la Unión
Europea, Nikiforos Diamandouros, para que fuera investigado el caso
de Reporteros sin Fronteras, organización abiertamente
asociada a las maniobras de la Casa Blanca para intentar
desestabilizar al gobierno de Cuba y a la cual la propia UE ha pagado
hasta ahora cerca de un millón tres cientos mil euros.
En
su solicitud, Vivas señalaba cómo el día primero
de febrero del 2005, RSF invitó, en una carta abierta a la
presidencia de la UE, a participar de manera activa en su acción
para derribar al Gobierno cubano, retomando la retórica
desarrollada por los propagandistas del Departamento de Estado a
favor de una llamada “transición democrática”.
Tanto
el vocabulario como el contenido de la carta de Ménard
corresponden sistemáticamente a la formulación del
proyecto anexionista y beligerante presentado en el informe de la
Comisión norteamericana para la “Asistencia a una Cuba
Libre” redactado y publicado en el 2004.
¿Dónde
estará la contabilidad del millón de RSF?
El
colmo de lo absurdo, la UE empezó su última maniobra
con la pretensión de que no se llegaba a encontrar el dossier
de esos subsidios. En una carta abierta publicada hace unos días,
Vivas cuenta cómo el Mediador europeo le contesta ahora acerca
de su solicitud de febrero del 2005, que “por un correo
electrónico fechado el 12 de diciembre del 2005”, la
Comisión Europea lo había informado de que “era
imposible para el servicio en cargo de su queja identificar los
subsidios” a los cuales hacía referencia… y
solicita ols datos del contrato “o el título del
proyecto”.
Vivas contestó de inmediato que el
servicio de contabilidad de la UE tenía que conocer “las
referencias numeradas y los títulos de contratos”
pagados “fuera de la presencia y contra la voluntad” del
contribuyente. En trece meses, el autor de la queja ya ha tenido que
dirigirse a seis interlocutores distintos sin que su queja haya
obtenido ni el principio de un estudio de parte de la UE.
El 8 de
marzo último, finalmente, el escritor recibe un nuevo correo
de Diamandouros. Tiene cuatro características, apunta
Vivas:
1) “No me pide más informarle sobre
los contratos que firma la UE”;
2) Le indica que
no puede satisfacer sus preguntas sobre estos documentos porque “no
han sido precedidas de los debidos trámites administrativos
ante las instituciones y órganos implicados”;
3)
Pretende ahora que se debe llenar el formulario 1049/2001 de 7
páginas, con 15 artículos subdivididos en 80
puntos.
4) No hace referencia alguna al objeto de la
queja inicial. De manera evidente, a través de esta última
pirueta, la UE, representada por su mediador Diamandouros, se refugia
detrás de procedimientos burocráticos a los cuales
nunca se hizo referencia en los mensajes anteriores, para evitar una
investigación que desenmascara la vinculación existente
entre los personeros que gestionaron estos subsidios y la
administración norteamericana.
Los lazos entre
RSF y los servicios estadounidenses de inteligencia están
ampliamente documentados, en particular por las relaciones
fraternales existentes entre Robert Ménard y Frank Calzón,
cuya trayectoria con la CIA es ya célebre. Hace unos meses, en
respuesta a la investigadora californiana Diana Barahona, la
representante de RSF en Washington, Lucie Morillon, no tuvo otro
remedio que confirmar que el grupo recibió una cantidad de 125
000 dólares del Cuba Solidarity Center, organización
fachada de la CIA.
La representante de la National
Endowment for Democracy ya ha confirmado públicamente que una
cantidad de 39 900 dólares estadounidenses fue entregada a RSF
el 14 de enero del 2005. Se conoce además de la existencia de
un contrato secreto firmado por Ménard con nada menos que Otto
Reich. Máxime Vivas reclama una investigación de la
Unión Europea sobre un personaje y una organización que
viven, en gran parte, de la desinformación contra Cuba.
Las
maniobras burocráticas con las cuales la UE responde a la
solicitud legítima de Vivas confirman la presencia en su
inmensa y vertiginosa maquinaria burocrática de un importante
lobby que responde a las órdenes de Washington y Miami.