LA OFICINA DE INTERESES Y EL PLAN DE TRANSICIÓN PARA CUBA:
¡ASÍ SON LAS COSAS INCREÍBLES DE ESTADOS UNIDOS CONTRA CUBA!

 Wilkie Delgado Correa
comandantefidel.org 28.06.2006

Estados Unidos mantiene unas extrañas relaciones diplomáticas con Cuba, sin duda únicas en la historia de estas relaciones entre los países del mundo. Cuando Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba en 1962, sus intereses en la Habana pasaron a ser representados por la Embajada Suiza, y los de Cuba por la Embajada de Checoeslovaquia en Washington. Durante el gobierno de James Carter se llegó a un acuerdo por el cual fueron creadas la Oficina de Intereses de Estados Unidos en la Habana y la Oficina de Intereses de Cuba Washington. A través de esta entidad diplomática ambos gobiernos tramitan los asuntos oficiales diplomáticos y consulares. Al frente de dichas Oficinas cada uno de los gobiernos ha nombrado un Jefe de Oficina, cuyo papel debe ser lo más parecido en la práctica que el de un embajador.

 

Ahora viene lo increíble. La mayoría de dichos representantes del gobierno de Estados Unidos, si no todos, han incumplido las más elementales normas de política exterior. Entre estas violaciones se encuentran: han organizado, orientado, reunido, agasajado, financiado, han abierto las instalaciones de la Oficina y sus residencias a grupos diversos de vendepatrias. Algunos de estos Jefes de Oficina han hecho declaraciones públicas, dentro y fuera del país, en las que han expresado que sus propósitos y planes son el apoyo a los llamados disidentes o enemigos del gobierno cubano y la destrucción de éste y de la Revolución Cubana. En fin, el cambio del gobierno legítimamente electo y apoyado por el pueblo cubano.

 

Recientemente, en esa misma Oficina de Intereses, se estableció una sui generis modalidad de provocación e injerencia, cuando a través de un panel o pizarra electrónica se brindan informaciones o noticias con la intención de dañar al gobierno y pueblo cubanos. ¿Han conocido Uds. un espectáculo similar en una embajada de algún país en otro país cualquiera de este mundo?

 

Pero existen otros elementos tal vez más importantes. Estados Unidos ha mantenido conversaciones periódicas con autoridades gubernamentales de Cuba sobre los acuerdos migratorios suscritos por ambos países. También se tramitan mensajes de carácter variado, según demanden los intereses mutuos. En consonancia con esto, se impone creer que ambos gobiernos deben reconocer a las autoridades de los países ante las cuales están representados. Por eso, es imposible concebir que el gobierno de Estados Unidos proclame, a la vez, su derecho a elaborar un plan de más de 500 páginas, todo un mamotreto con decenas o cientos de medidas, algunas de las cuales están aplicando para el derrocamiento del gobierno de Cuba y otras que serían implantadas después de producirse el mismo. Ese plan lo han denominado Plan de Transición para Cuba. Y para más desaguisado, ya han nombrado a un personaje, un norteamericano por supuesto, que ya está en función de procónsul sin territorio y a quien imaginan un día cumpliendo su papel de procónsul en La Habana después de destruida la Revolución.

 

Si quiere, no crea todo lo que llevamos dicho. Quizás Ud. puede llegar a la conclusión que tales cosas son imposibles de creer. Trate entonces de arribar a la verdad por Ud. mismo. Lo mejor será que se decida a comprobarlo en La Habana, en los alrededores de la Oficina de Intereses. Así conocerá del susodicho panel o susodicha pizarra electrónicos, así como los mensajes que difunde.

 

Sobre el Plan de Transición para Cuba del gobierno de George W. Bush, léalo en el sitio oficial del gobierno de Estados Unidos, y después muérase de la risa ante tanta tontería injerencista, o tenga una razón más, dada la magnitud y gravedad de las medidas instauradas o instaurables, para indignarse o convertirse en antiimperialista o serlo más, pues ante tales desatinos y prepotencia de un gobierno que no reconoce normas y principios esenciales del derecho internacional ni cumple las normas de conductas más elementales con un país en el cual tiene establecida una Oficina de Intereses, ni con un gobierno ante el cual ha designado su representante, y con el cual tiene vigentes algunos acuerdos de los cuales se derivan intercambios periódicos. Es indispensable una precisión. Fíjese que no se trata de declaraciones más o menos fuertes entre gobiernos por litigios más o menos fundamentales. Se trata de un plan públicamente concebido para, en primer lugar, desplazar del poder al gobierno legítimo de Cuba, y, en segundo lugar, instrumentar en el país destruido, ¿liberado?, en Cubita la Bella, las medidas políticas que en todos los campos de la vida nacional ya han sido concebidas por el gobierno norteamericano, y que se ejecutarían bajo la dirección del procónsul designado desde hace cierto tiempo por el gobierno estadounidense.

 

Ante tales hechos irrebatibles, ¿puede Ud. creer que exista por parte del gobierno de Estados Unidos, un mínimo de cordura y sensatez, un mínimo de sabiduría política, una pizca de ética, un átomo siquiera de respeto y apego al derecho, los principios y normas vigentes sobre las relaciones entre los países y gobiernos?

 

Estas son las verdades que parecen increíbles sobre la política de Estados Unidos contra Cuba, en relación con la Oficina de Intereses en La Habana y el Plan de Transición para Cuba.