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¿Cómo recuerdan haber conseguido sus
entrevistas con Fidel?
FREI BETTO: Yo conocí a Fidel
en la noche del 19 de julio de 1980 primer aniversario de la
revolución sandinista, en Managua. Yo estaba con
Lula. Tuvimos una conversación muy interesante. Yo nunca
había venido a Cuba El año siguiente, en enero,
la Casa de las Américas me invitó para el
Premio Literario. La última noche, cuando yo estaba
terminando mi trabajo en el Premio, Chomy me invitó a su
casa y sobre las doce de la noche, llegó Fidel. Empezamos a
hablar de muchos temas, entre ellos el religioso. Yo soy fraile,
religioso dominico y me interesa ese tema. Le hice
muchas preguntas, tanto desde el punto de vista de la religiosidad
del pueblo de Cuba, como del punto de vista de la formación
religiosa que Fidel, Raúl, Ramón y todos sus
hermanos y hermanas tuvieron en la familia. Me sorprendí
cómo él tenía un análisis, una mirada,
positiva sobre el fenómeno religioso y siempre
contextualizando también los equívocos, los
problemas del catolicismo franquista, muy vinculado al franquismo
español, todo un análisis muy interesante… A
las seis de la mañana, yo le pregunté: Comandante,
¿Ud. estaría dispuesto a repetir hasta los
detalles…? Yo tengo intención de hacer un librito
para jóvenes en Brasil sobre Cuba y quería
quizás en un epílogo, en un último capítulo,
añadir sus opiniones sobre religión, estas opiniones
que Usted me ha dicho… Él me dijo: “Sí
no hay ningún problema, ¿cuándo tú
puedes volver a Cuba? Digo quizás en mayo -era inicios de
febrero por ahí- confirmó con Chomy, y dijo mayo
está bien. En mayo retorné a La Habana con 64
preguntas apuntadas…para hacer un librito. No tenía
ninguna idea de hacer “Fidel y la religión”.
Ocurre que al día siguiente de mi llegada, empezó la
radio Martí desde Miami. Fidel me llamó y dijo:
Betto, lamento, pero no va a ser posible la entrevista. Me
sentí exactamente como el viejo pescador de “El
viejo y el mar”, la novela de Hemingway: “o
pesco ahora este tiburón, o se me escapa definitivamente…”
Empecé a insistir…hasta el momento que me preguntó:
mira Betto, qué clase de preguntas tú quieres
hacer…Entonces me puso a leer la lista, pero leí
solamente las cinco primeras, él dijo: Mañana
empezamos.
Yo creo que había un poco un temor quizás de que
iban a ser preguntas muy intelectuales, cuando a mí lo que
me interesaba era lo vivencial, como está en el libro.
Gianni Minná:
Por lo que se refiere a mi experiencia no fue algo planificado.
Por trece años asedié a la embajada cubana en Roma,
hasta que llegó la luz verde de que se podía hacer
una entrevista. En ese momento yo trabajaba en una serie de
entrevistas a presidentes latinoamericanos. Después de La
Habana tuve que ir a entrevistar a Miguel de la Madrid, presidente
de México. Por supuesto no fue tan interesante como la de
Fidel.
¿Cuanto duraban estas entrevistas?
BETTO:
Tuvimos cuatro larguísimas citas en
el Palacio de la Revolución, en su oficina, con la
presencia de Armando Hart, que en ese momento era ministro de la
cultura y somos muy amigos… fueron largos, largos momentos
de conversación en los que me sorprendió la
naturalidad, la espontaneidad, la confiabilidad de Fidel hablando
de su formación religiosa.
Ha sido la primera vez en el
mundo que un dirigente comunista en el poder, ha hablado
positivamente de la religión.
MINÁ:
Bueno, yo venía a hacer la clásica
entrevista de un diario de la televisión
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italiana: dos horas con un jefe de estado. Pero la noche
antes, Fidel me hizo llamar y me preguntó: ¿que
quieres? Mire Comandante, le dije, nosotros hacemos televisión,
y la gente de nuestro mundo máximo cada tres o cuatro
minutos cambia de canal, ¿que significa esto? Tenemos que
cambiar varias veces de set: nos vamos al Instituto de Ingeniería
Genética y Biotecnología, después a la sala
de la televisión, después a su escritorio y después
al rincón donde usted lee los libros. Y él
me dijo: bueno mañana te espero en el Instituto de
Ingeniería Genética y Biotecnología a las 2.
Empezamos a hablar y me explicó lo que eran los
espectrómetros de masa, que yo aun no sé lo que es,
pero él sabia todo, como si fuera un profesor de instituto.
Dimos una vuelta, me explicó todas las maquinarias y de
ahí salimos al Palacio de la Revolución, en el
balcón caía una lluvia tropical, a sus espaldas, la
imagen es bellísima. Terminamos entrando en el
divertimentto: mi equipo venía del cine -la segunda cámara
había trabajado con el director italiano Luchino Visconti,
gran maestro del cine italiano y el Comandante que conocía
a Visconti le preguntó cómo Visconti usaba el
doll in…
Yo tengo una foto de Fidel dándole
a mi camarógrafo una cosa que sirve para atenuar la luz de
los reflectores, era uno más del equipo (risas).
De
momento se nos acaba la película, filmábamos en esa
época en 6mm y aunque llevábamos seis o siete horas
hablando, no se había hablado sobre el Che Guevara, sobre
la economía…finalmente nos llegó de las
Fuerzas Armadas una película japonesa que nos ayudó
a terminar de filmar…serían las seis de la mañana
y a las nueve salimos para ciudad de México.
La fortuna me regaló aquel momento que para mí,
que tan solo soy periodista, fue un premio, mucho más de lo
que yo pudiera esperar, al menos dentro de mi profesión.
¿Cuantas horas duró finalmente la
entrevista?
Con el Comandante estuvimos 16 horas y filmamos casi diez.
¿Y qué le parece ese tiempo frente a las
100 y más de Ramonet?
Bueno, pero Ramonet vino cinco o seis veces y yo lo hice todo
en una noche. La primera la hizo Frei Betto: Fidel y la
religión, fue sensacional porque era inesperado y
sorprendente que Fidel hablara tan profundamente de religión
y Betto fue muy fuerte, muy capaz y creo también que la
Iglesia Católica le debe gratitud a Betto por aquel
acercamiento que fue capaz de hacer sobre la relación entre
la Revolución y la Iglesia que era totalmente desafinada
respecto a la perspectiva de lo que había hecho la Iglesia
en la revolución. La Iglesia Católica había
hecho mucho mal. Después de la mía, vino “Un
grano de maíz”, que yo me leí, con el miedo de
leer algo que yo no había preguntado. Lo leí, creo,
en dos noches. La primera mía fue en 1987 y la segunda
en el 90, porque se había caído el mundo
socialista del este europeo y yo le pedí una actualización.
Ya habíamos hecho el libro con Mondadori. Fidel me hizo
esperar un poco y después de muchísimo trabajo por
el Mundial de Fútbol en Roma me llaman de la embajada
y me dicen que pasado mañana tengo que volar a La Habana…
Tomas Borge:
Bueno yo encuentro a Fidel en una recepción…
y le digo: Fidel quiero hacerte una entrevista, él se queda
un poco asombrado, porque no es lo mismo que venga un desconocido
a que venga alguien que casi es un hermano -para mí, porque
yo admiro a Fidel profundamente- y estaba allí en la
entrevista mi compañera Marcela con la grabadora, estaba
Felipe Pérez, en ese momento ayudante de Fidel, también
con grabadora y empezamos un plática sentados frente
a frente…
La primera pregunta que le hice fue qué
se siente Fidel al haber entrado a la inmortalidad. Entonces hizo
una larga disertación sobre la inexistencia de la
inmortalidad, decía que la inmortalidad no existe, porque
imagina que algún día va a desaparecer el planeta
tierra…la inmortalidad llegará hasta ese momento,
y no será entonces inmortalidad.
Toda la gloria del mundo, como dijo Martí, me dice,
cabe en un grano de maíz, y de ahí saco
el título de mi libro. No me pasó lo que a Gianni
que lo acosó veinte veces. Yo la conseguí y la hice
en solo un día.
Ignacio Ramonet:
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Llego a las cien horas con Fidel después de
haberme leído todos estos libros, de tener una profunda
admiración por esos libros.
El libro de Betto, y Un
encuentro con Fidel, el libro de Gianni, fueron un acercamiento
nuevo. No eran los discursos, no eran los documentos, era otra
manera, como el libro de Tomás, por el que el propio Fidel
siente una profunda admiración y de esta manera llego yo
diez años después a hacer esa entrevista.
Nos
acostumbramos a que cada diez años viniera este hombre a
hacernos una síntesis de un mundo que había cambiado
tanto.
Me parecía importante que diez años
después de estos libros, retomáramos una
conversación con él ya que había pasado
tanto: el periodo especial, América Latina... Necesitábamos
un nuevo punto.
Al principio el proyecto no era tan gigantesco.
La idea original era hacer un documental y tratar de ver hasta
dónde se llegaba. La ambición mía era tratar
de hacer un libro como ellos.
Se lo planteo a Fidel, y bueno
hay que tener en cuenta como él vive. Hicimos más o
menos quince o dieciséis horas para el documental en varios
días, no en una sola sesión.
Nosotros los
grabamos para televisión y también hemos hecho un
dvd que tiene siete horas, siete veces una hora. Pero todo
esto fue una pequeñísima parte de lo que luego se
fue encadenando, porque a él mismo le fue interesando la
conversación y decidimos prolongarla fuera del contexto
planteado. Viajamos con él por Cuba, al extranjero a la
toma de posesión de Lucio Gutiérrez en Ecuador.
Convivimos.
La idea se fue agrandando después: retomamos
lo elementos biográficos, de los que él había
hablado ya bastante con Frei Betto…
Pero se trataba de
otra cuestión, un hombre que se acercaba a los 80 años
y que tiene una mirada diferente a la hora de hacer un balance de
la historia.
Y como todas las grandes personalidades, tal vez
haya tenido la idea de alguna vez de poder sentarse a escribir sus
memorias, su experiencia. Quizás eso pudo existir, porque
él ya estaba claro de que no se sentaría a hacer
eso. Muchas editoriales le habían propuesto fortunas por
escribir sus memorias.
Hicimos una primera ronda de trabajo de
unas 40 y 50 horas pero vinieron los sucesos de marzo y abril del
2003. Esto le dio una dinámica diferente al asunto, porque
él por supuesto, desde su gran honestidad intelectual,
cuando yo le plantee que había que poner algo para
explicar aquellos hechos -debido a la actitud incluso de muchos
amigos de Cuba- se decidió a pasar tardes enteras conmigo,
como decía Tomas, de frente él y yo solos en un sala
de trabajo. Había personas grabando todas la preguntas y
las alentaba para que las repuestas fueran lo más completas
posible, yo creo que en el libro se ve que hay capítulos
enteros consagrados a eso.
Entonces había que seguir
trabajando y eso me volvió a hacer venir para seguir
completando, y aun lo estamos haciendo.
Cada
entrevista de ustedes tuvo su resonancia particular, sus temas
específicos:
Frei Betto:
Muchas cosas me impresionaron. Claro que había una
materia prima por debajo de todo eso que quizás estaba un
poco vedada, pero para mi no: Fidel pasó diez fundamentales
años de su vida (de la de cualquiera de nosotros) de los 8
a los 18 años, interno en escuelas religiosas, lo que
significa que iba a misa todos los días, tomaba la comunión
todos los días, incluso él me ha regalado una
tarjeta de su frecuencia de socio de la comunidad eucarística.
Yo sabía que la formación religiosa no había
sido una cosa ocasional de su vida, había sido una cosa de
raíz. Cuando le pregunto si se considera creyente, lo
interesante es que la respuesta no es: no, yo soy ateo. Él
me dice: lamentablemente, los jesuitas no me han inducido una
verdadera fe cristiana…
Tomás Borge: En mi entrevista
se abordan diferentes temas, hay un capítulo sobre los
derechos humanos que es una cartilla hermosísima,
tanto que el libro fue varias veces pirateado y ese capítulo
de los derechos humanos fue reproducido en diversas ocasiones.
Tengo un grato recuerdo de aquellos momentos. Marcela escribió
un capítulo en que describe la oficina de Fidel de tal modo
que Fidel me decía que cuando releía el capítulo
de Marcela se sentía más confortable en aquella
oficina. Después Fidel me llevó a conocer otros
lugares. Lage estaba cortando papas, todo sucio. Esa noche no
reunimos con una delegación muy grande de América
Latina, yo andaba con uniforme verde olivo y una pistola…yo
no me daba cuenta que estaba atentando contra las normas más
elementales de seguridad. Pues Fidel nos trataba a
nosotros con un cariño como él trata, con gran
confianza. Fidel es de una fraternidad, pocos seres humanos son
tan cariñosos, tan afectivos como es Fidel Castro. A mi
me dijo que no quería hablar de cosas íntimas, bueno
ahora voy a hacer una nueva edición, se decidió, con
Ocean Press (editorial australiana), vamos a eliminar algunas
cosas innecesarias que ya no tienen ninguna actualidad y le voy a
agregar otras…
Miná:
El sábado antes de hacer la entrevista yo le pregunté
si el quería conocer las preguntas, porque De la Madrid me
había pedido las preguntas por fax y él me dijo: ¿tú
crees que nosotros no sabemos las cosas que un periodista
occidental quiere saber? Bueno Comandante, le diré que
algunas preguntas son muy directas, muy contundentes, y él
me dijo ¿y crees que con la historia que tenemos le tenemos
miedo a la palabra? Y así fue. Yo creo que esta
situación nos ayudó en la parte más fuerte de
la entrevista, cuando habla del Che Guevara. Hicimos un documental
de una hora, y un capítulo completo del libro donde nos
dice que él a veces soñaba con el Che. Y creo que es
un momento muy bueno, porque hasta ese momento, la imagen del
Comandante es muy rigurosa y ahí como que se ha abierto
hasta su corazón. Esto lo hicimos a las 5 de la mañana,
y la voz se oía tan baja como una confesión. Después
hablamos a las seis de la economía, y te juro que fue
dificilísimo para mí, porque se me cerraban
los ojos y él llevaba una memoria perfecta de datos,
cifras, PIB. Dicen mis compañeros de equipo, que el
Comandante, como muchos latinos, algunas veces te toca, para
señalarte lo que está diciendo, y ellos después
le decían: Comandante, usted tocaba a Gianni porque se
dormía.
Y cada edición de Cien horas, siendo la misma,
es diferente…
Ramonet:
Sí, las sucesivas ediciones del libro han sido
diferentes. Porque en el primer libro, él con una confianza
y honestidad absolutas, prácticamente no revisó el
texto, y sacamos con la mayor honestidad el material que teníamos.
En cambio la segunda edición la editó y la corrigió
como un autor, como el autor de sus respuestas, como el autor que
relee y por eso prolongo lo dicho. Hay que ver lo que escribe
sobre su madre, es un texto extremadamente bello que no existe en
ninguno de los libros anteriores y en ninguna de las biografías.
Él ha sido siempre muy púdico cuando habla
de su mamá. Él habla frecuentemente de su papá,
porque en definitiva yo creo que el padre es como una institución,
un poder, pero la relación con su madre es mucho mas
íntima y él ha reservado esto como algo que
pertenece a su intimidad, como una parte de lo privado. Pero
era obvio cuando se leía el libro que había cantidad
de páginas sobre su papá y muy poquitas sobre su
mamá, era una especie de injusticia. Yo lo notaba como
autor y no me atrevía a advertírselo, pero él
mismo se da cuenta de que hay una diferencia de tratamiento.
Porque su padre tiene más actividad económica, más
actividad política, en lo que era Birán como gran
propiedad y entonces decide desarrollar eso muy espectacularmente
como escritor. Porque hay que darse cuenta que este libro es una
trascripción de una grabación que ha sido rescrita
por Fidel, y es Fidel mismo. Hemos visto cómo la segunda
edición añade eso, añade las cartas a Sadam
Hussein, las cartas a Jruschov. Y en la última edición,
por fin habla de una serie de personalidades de las que no había
hablado hasta ahora: de Francois Mitterrand, de Danielle
Mitterrand. Para la edición española queríamos
la parte en que habla de España y él ahí se
prestó totalmente a la conversación porque creo que
tenía ganas de decir cosas sobre Aznar y …él
jamás ha dicho: dónde está la lista de
preguntas que me vas a hacer, este tipo de preguntas no…Él
está abierto a todo y se comporta…
¿Qué fue lo que más los
impresionó durante sus respectivas horas de entrevistas con
Fidel?
Frei Betto:
Fidel tiene una cualidad que no es muy común. En
primer lugar su oratoria es cordial en el sentido etimológico
de la palabra: es un hombre que habla desde el corazón y no
desde la razón. Eso no significa que es antiracional,
significa que la cordialidad preside la racionalidad. Eso es muy
raro, pero solo puede usar ese tipo de discurso quien tiene una
práctica, una vivencia, positiva de la cual se puede
partir…Y Fidel es un hombre que tiene una experiencia
histórica única: su sueño de una Cuba
liberada se tornó en realidad. Hay muchos
revolucionarios que han luchado para la liberación de su
país, de su Patria, pero han pagado con la vida esa
liberación. Fidel no solo logró esa liberación,
ha construido más de 40 años de historia de una Cuba
Socialista. Lo que más me impresionó fue esa
cordialidad que preside el discurso de Fidel, o sea, es una
persona que tiene una empatía muy fuerte con temas que le
tocan, que le son familiares. Después la cultura. Fidel es
un profundo conocedor de catequesis y teología, eso está
claro en el libro, de toda la historia de la Iglesia, de cómo
funciona la estructura de la Iglesia…Y hace un análisis
muy serio y muy respetuoso de los conflictos que hubo entre
la Revolución y la Iglesia Católica en Cuba. Desde
ahí se abrió el diálogo con la Iglesia
Católica que ha permitido también dos cosas
importantes: primero cambiar el estatuto del Partido Comunista de
Cuba y la Constitución cubana. Yo le pregunté
porqué el Partido y el estado cubano son confesionales. El
se espantó: ¿Cómo confesionales? Son ateos…Yo
digo: Mire, Comandante, afirmar o negar la existencia de Dios, es
confesionalidad. La modernidad propone que el estado y el Partido
sean laicos, no importa la fe que tengan los ciudadanos, si tienen
o no tienen fe o distintas maneras de tener fe, importa que ellos
representen al conjunto de los ciudadanos. Él me dijo: yo
nunca había pensado de esa manera, después vino el
cambio del estatuto del Partido y de la Constitución del
país. Es curioso que cuando yo vine a Cuba después
del libro, pregunté a Carneado que era el jefe de la
Oficina de Asuntos Religiosos, si muchos creyentes habían
ingresado en el Partido después de este cambio. Él
me dijo: no, Betto, lo sorprendente es que muchos comunistas ahora
se declararon creyentes. O sea, nunca habían perdido su fe.
Otro factor positivo fue la visita del Papa Juan Pablo II, con
todas las presiones que sabemos hoy que hizo la Casa Blanca, el
imperio, para que el Papa no viniese a Cuba y mucho menos reunirse
con una actitud productiva como fue. Él vino a Cuba y eso
fue una legitimación de la Revolución Cubana a los
ojos de la Iglesia Católica.
Miná:
Han pasado veinte años. Fidel tenía sesenta y
tantos en ese momento, yo era otro periodista, la experiencia de
veinte años pesa mucho. Fidel es un protagonista del siglo
que se acabó, es un jefe de estado intelectual, lo cual no
es normal. Algunos años después, en una cena a
la que fui con mi esposa, yo le ponía el ejemplo de la Liga
Norte, esa formación política de Italia, muy
egoísta, que pretende decir que ellos son parte de una
nación aparte de Italia; Fidel nos preguntó y le
digo bueno, eso es folclor. Y él me dijo, Gianni, vas a ver
que dentro de poco esa Liga va a servir de una especie de
equilibrio entre las tendencias políticas. Y así
fue, la Liga condicionó primero a la derecha y después
a la izquierda y ahora nuevamente a la derecha. Fidel tiene un
olfato político, que muy poca gente posee; porque ese es un
hecho local italiano. Me preguntaba luego que cuánto
costaba la leche en Italia, y yo que ya estaba divorciado y mi
hija vivía con su mamá, no sabia cuánto
costaba la leche. Pues me decía, yo tengo que pensar cómo
alimentar a todos los niños de este país y me
importa mucho cuánto cuesta la leche. Esto es muy
singular, independientemente de la posición política
que se tenga. Y creo que por esto ha resistido, porque tiene una
fe que nunca se pierde en lo que busca. Diez presidentes
norteamericanos han pasado, veinte jefes de la CIA, cincuenta años
de revolución, diecisiete años de la desaparición
del comunismo europeo…todas las opiniones contrarias, todos
los intelectuales que hicieron un análisis en contra de
la revolución cubana, deberían decir: bueno, nos
equivocamos. Esto es, independiente de cualquier idea política,
lo que hay que reconocer. Y hay algo que digo mucho a
los estudiantes en Europa, no se vayan nunca con la verdad en el
bolsillo, porque cuando entrevistan a una persona que tiene un
peso, una personalidad, muchas veces lo que tienes en el bolsillo
no sirve y no es lo que tu esperas. La entrevista con Fidel me
hizo comprender que esta profesión hay que afrontarla con
muchísima humildad, y no creer que lo que sabes de una cosa
es realmente la verdad definitiva.
Tomás Borge:
Bueno, tú conoces que Fidel sabe más de vino que
los más expertos en vino. Una vez me hizo una disertación
de una hora. De tal manera que Fidel te habla de las ruinas de
Nazca o de los tiburones de agua dulce del lago Nicaragua.
Yo como dirigente político aprendí de Fidel a no
mentir, llegué a la conclusión de que la verdad es
el camino más corto que existe en esta vida para salir de
un problema. Ya no solo en cuestiones de principios, como Fidel,
si no en cuestiones personales. Nosotros hicimos una revolución
y en el gobierno cometimos muchos errores, fuimos arrogantes, nos
creímos más infalibles que lo que le atribuyen a su
Santidad, no solo cometimos errores, sino que nos creíamos
dueños de la verdad. Y sin decir mentiras, aprendí
que no se es dueño de la verdad, debes decirla siempre. La
verdad es parte propia de su ser.
Ramonet:
Él nunca aplasta a su interlocutor, aunque podría,
por sus conocimientos y en definitiva cuando uno habla frente a él
se siente bastante disminuido. Nunca es una actitud arrogante, al
contrario, si puede, él es el que hace las preguntas y
aprende de su interlocutor, solo hay que pasearse con él y
ver cómo habla con la gente. Él no habla dándole
cursos, sino que inmediatamente se pone a preguntarle a la gente
cómo vive, qué gana, cómo es su casa, qué
libros tiene. Y así va aprendiendo de la gente. Y es
una persona que curiosamente, teniendo todos los diplomas del
mundo, tiene algo de autodidacta, porque aprende por sí
mismo. Además, cuando él cuenta cómo estudió,
explica que en las clases aprendía menos que cuando decidía
estudiar. Y así siempre está aprendiendo y tiene ese
respeto. En el caso nuestro, hacíamos preguntas y
él contestaba y aunque sabe muchas cosas, siempre
explicaba porqué decía algo, o “me he
extendido un poco por que era necesario”. No te trasmite
la impresión de ser un sabelotodo, porque no es un
sabelotodo, hay decenas de cosas que le interesan y lo apasionan
como la Historia. Siempre es impresionante verlo y nunca te va a
dejar de impresionar. Es importante cómo describe
Gianni, su personalidad para nosotros, que lo conocemos de
manera efímera, no trabajamos con él, ni somos
políticos. Pero lo que hay que decir que él tiene en
su manera de reaccionar, de pensar, no solo esa capacidad de
anticipar los acontecimientos, esa capacidad de ver más
allá, que hace de él un estratega muy
original. Él tiene algo que lo diferencia de muchos
dirigentes políticos y es que acumula en sí a un
teórico de la revolución, a un jefe militar
victorioso que ha ganado varias guerras y posee una estrategia
militar y a un jefe de estado, con una experiencia que no posee
ningún jefe de estado ejecutivo. Son tres funciones
unidas a su carisma como líder que trasciende su país
y lo hace un líder latinoamericano. Contando su
herencia de Martí y sin compararlo, no ha habido un líder
así desde Bolívar -hay que decirlo sin tener miedo a
las palabras- que haya pensado en conjunto la dinámica
política del continente como Fidel lo ha hecho todos estos
años.
Frei Betto:
Yo escribí hasta ahora 53 libros, casi 54 con uno que
está listo para salir en julio y creo que “Fidel
y la religión” es el más importante libro que
he hecho. Ha sido publicado en 23 idiomas en 32 países,
porque hay lugares como América Latina donde basta un
idioma para alcanzar muchos países, pero en la India, ha
sido publicado en cuatro distintos idiomas… En Cuba ha
sido un fenómeno literario. Aquí se han vendido un
millón 300 mil ejemplares y todavía ahora hay una
edición de Ocean Press, una en inglés y otra en
español para América Latina, que parece que llegará
también a Cuba. Y en el resto del mundo, más o
menos… Yo calculo que han salido de tres y medio a
cuatro millones de ejemplares. ¿He ganado mucho con eso?
Nada, porque yo hice un acuerdo con el Comandante: las ediciones
de Brasil me pertenecen –en Brasil se sacaron 23 ediciones-
las de Cuba pertenecen al Consejo de Estado y las ediciones por
este mundo de Dios, son ediciones solidarias: el Partido Comunista
de Bolivia, un grupo de izquierda de no sé qué parte
que pedía permiso para sacar el libro, a todos se daba…. No
había interés de tener control de los derechos
autorales. Los intereses eran de divulgación. Efectivamente,
el libro causó una impresión muy fuerte en la
izquierda latinoamericana, dicho por testigos, compañeros
de El Salvador, de Nicaragua, de Colombia, que por primera vez se
daban cuenta de que era posible ser cristianos y luchar por la
liberación sin incompatibilidad entre las dos ópticas. Esa
incompatibilidad sí la había en la época de
la Revolución Cubana, porque todavía no había
una teología de la liberación y el marxismo
todavía estaba muy fijo en su ortodoxia soviética,
académica. Las experiencias latinoamericanas han sido
una puerta nueva, no solo para el encuentro entre creyentes y
marxistas, sino sobre todo entre revolucionarios, creyentes o no y
el pueblo. Nuestro pueblo de América Latina es un pueblo de
raíz religiosa. La religiosidad está inevitablemente
presente en la tradición de los pueblos de América
Latina.
Tomás Borge:
El Frente Sandinista, dividido en tres tendencias, nos
reunimos en La Habana y con respeto profundo -porque ese es
otro mérito- sin forzar nada, Fidel logró que las
tres tendencias se sentaran frente a frente y se unieran. Pero
además, con una delicadeza que jamás te sentías
obligado por aquello que decía Fidel…, él nos
dijo: yo considero que no deben implementar el servicio militar
obligatorio en Nicaragua. No haberlo escuchado fue la causa de la
derrota electoral. Una vez nos dijo: “ustedes ven a
América Latina ahora, está en pleno retroceso, en
repliegue, es verdad, pero va a llegar un momento cercano en que
va a empezar un avance de los movimientos revolucionarios en
América Latina, de las ideas progresistas sin
detenimiento”- bueno, ya eso empezó en Uruguay,
Nicaragua, Argentina- y no va a demorar demasiado, lo vamos a
ver. Eso fue hace diez años.
Miná:
El viento que sopla en América Latina tiene que
reconocer a la semilla de la revolución cubana que nunca se
acabó, ni en el momento en que parecía que Cuba
estaba aislada. Y ahora ya ves, la única señal
de cambio humano en el mundo moderno es América Latina.
Creo que nuestros gobiernos de la Unión Europea tienen que
pensar, y en estos momentos no lo están comprendiendo, no
creo que sean los locos norteamericanos, tal vez sean los locos de
la vieja cultura europea.
Ramonet:
Y lo que dice Gianni es cierto, estamos asistiendo a un
acontecimiento político sin precedentes en el continente,
repercutido por la revolución venezolana, por la
experiencia sandinista, pero todo está sobre la base de un
pensamiento político desarrollado por Fidel. Fidel es
un político muy radical, un pensador muy radical, que ha
logrado unir a personas que tradicionalmente estaban en el mismo
campo pero se detestaban mutuamente y no solo en el interior del
país sino en muchas experiencias hemisféricas. Es
decir, él es un hombre que saber ser conciliante, que no es
dogmático, porque solo los que no son dogmáticos
saben ser conciliantes, pero a la vez es muy radical, porque la
revolución cubana es muy radical. Y esa articulación
entre un revolucionario radical y un conciliador con un
sentido de la diplomacia, del tacto, de la conciliación
entre las personas, es muy difícil de encontrar. Y en el
panorama de las grandes personalidades políticas de la
historia, no vemos muchas que hayan logrado abarcar esta doble
capacidad.
Tomás Borge:
Yo quiero decir una cosa, porque estoy convencido de eso,
se haba de la Revolución Cubana, eso es correcto pero el
sello de la revolución cubana, todo lo importante de esta
revolución se lo puso Fidel Castro. No hubiese habido, sin
ese espíritu, sin ese modo de ser, sin esa vocación,
la enorme solidaridad que ha desplegado la revolución
cubana y que corresponde al modo de ser de Fidel Castro. Desde
la guerra en la Sierra, cuando todos los hombres se lanzaban
a conquistar un nido de ametralladoras y seguían el ejemplo
de Fidel, que a su vez lo tomó de José Martí,
fíjate de donde viene eso. José Martí
muere en combate y marca para siempre la conducta de Fidel Castro.
Fidel es como Martí renacido, resucitado. Y Fidel a la vez
se rodea de una constelación de hombres extraordinarios que
son iguales a Fidel en muchos sentidos, aunque no lo sean en otros
porque esa capacidad de ver más allá del horizonte
es una característica particular de Fidel Castro. Fidel ve
más allá de la mente. Imagínate si todos
los políticos fueran como Fidel, ¿como sería
este mundo?
Miná:
Hay que ver su capacidad como estratega militar. En una
entrevista, Chávez me contó cómo Fidel, por
teléfono, dirigió la operación de rescate
suya. Hablando con su compañero, que fue alcalde de
Caracas, el coronel, paracaidista, Baduel. Después en el
libro (de Ramonet), veo cómo el mismo Fidel no se dio
por vencido, cuando al teléfono supo por la hija de
Chávez, la situación. Y por teléfono dirigió
la operación militar diciendo cuatro helicópteros
son demasiado, dos mejor, cuántas personas tienes, 90, no,
suficientes 40, cómo tienen que hacer…es mucho para
un estadista.
Tomás Borge:
Como decía Ramonet, es una combinación perfecta
entre profesor y alumno, una conjugación dialéctica
de discípulo y catedrático, diría yo, porque
cuando te enseña, también aprende. Te hace decenas
de preguntas y te contesta todo porque tiene una memoria
prodigiosa.
Miná: Ahora por el libro de
Piero Gleijeses se supo, que Cuba no solo participó en la
liberación de Angola, Namibia existe como país
libre y democrático, porque los cubanos inmolaron a
sus muchachos en la batalla de Cuito Cuanavale. Batalla campal.
Cuando se dice qué hicieron los cubanos en África,
nadie recuerda que ellos liberaron a un país de una
ocupación que duraba treinta años –la de
Sudáfrica en Namibia- y que los países
europeos nunca pensaron en decirles a los sudafricanos que
se regresaran a su país. También ahí
Fidel dirigió operaciones militares desde lejos, con una
capacidad tremenda. Creo que es una pasión suya también
este aspecto militar. Estas operaciones militares en África
significaron también muchos muertos, y él dice con
pasión, y al mismo tiempo con orgullo, que era la época
en que nadie comprendió eso. Varios de los Cinco
cubanos que están presos en Estados Unidos, participaron en
la guerra de Angola, y uno piensa cuál debe ser la fe
de personas que pasaron toda su vida, antes en África y
ahora en América resolviendo la vida de otros.
Tomás Borge:
Forma parte de una tradición, desde Martí, dar la
vida por otros, es una tradición hermosa y admirable. Yo me
encontré en Venezuela a una muchacha preciosa físicamente,
es médico cubana…
¿Cuán difícil resulta Fidel como
entrevistado?
Frei Betto:
Lo difícil es agarrarlo. Después que uno lo
logra, es muy fácil, él se pone muy a gusto, muy
tranquilo. Voy a contar una anécdota interesante: después
de la entrevista, me buscó una mujer de cine cubano, Rebeca
Chávez, documentalista, y ella me propuso reproducir las
condiciones de la entrevista; dijo que iba a llamar a un actor que
iba a representar al Comandante. Yo dije: cómo, el
Comandante está vivo, el Comandante está en La
Habana, yo estoy en La Habana, usted está en La Habana y
por qué no invitamos al Comandante para esta filmación.
Rebeca me dijo: Betto, usted está loco, Fidel jamás
puede conceder una filmación a un cineasta porque todos
nosotros hace años insistimos con él para que
aparezca en una película y él sabe que no
puede. Mira Rebeca, yo tengo un principio, primero hay que
intentarlo y después desistir, pero nunca desistir antes de
intentarlo. Y fui a hablar con el Comandante: Comandante, Rebeca
Chávez quiere hacerme una película, un documental
sobre las condiciones de la entrevista. Él me dijo: ningún
problema, Chomy, ¿cómo está la agenda?, Ah,
Comandante está muy complicada, el jueves tiene una reunión
del Buró Político, ah, bueno, de esa reunión
puedo salir por una hora, marca ahí… Chomy le
dijo a Rebeca: Usted llega temprano para arreglar todas las cosas,
el Comandante va a salir por una hora a hacer toda la filmación
y terminamos. Llegamos al Palacio de la Revolución, todo
bien preparado en una sala, había una cierta reproducción
de la oficina del Comandante y digo yo: Comandante la hora llegó.
Rebeca como directora dijo donde sentarnos y comenzamos la
escenificación de la entrevista. Cinco minutos después,
Fidel se levantó y dijo: mentira, esto aquí es una
falsedad, la entrevista ha sido en mi oficina, en otro clima,
tenemos que pasar ahora todo para mi oficina…O sea, esa
hora fueron cuatro o cinco horas, porque Fidel esperó que
se pasara todo el equipo para su oficina y ahí reproducimos
la entrevista que resultó en una película que se
llama “Esta invencible esperanza”, que ha ganado
muchos premios en el exterior por reproducir las condiciones de la
entrevista.
Miná: Yo me di cuenta mientras
él hablaba en voz baja, que él me estaba regalando
una realidad, un vívido personal, una revelación
histórica increíblemente grande. Me preguntaba
por qué a mí, algo realmente personal de él.
Agradeció el tono que yo usé en toda la entrevista,
no fue agresivo y me regaló algo que no había
pensado poder contar. Claramente, esa experiencia
enriqueció mucho mi carrera. Yo antes era famoso por un
gran trabajo hecho por diez años con Mohamed Alí,
creo que podría hacer una película también,
pero Mohamed es solamente un boxeador. Pero me pongo a ver la
entrevista con Fidel y creo que yo, Tomás e Ignacio, somos
como dicen las viejas abuelas: envidiados… Tú le
preguntas a un periodista joven, o maduro como nosotros, qué
es lo que quieres hacer en la vida y te contesta: tengo tres cosas
que hacer y una de ellas es entrevistar a Fidel Castro. Todos
quieren hacerlo independientemente y a pesar de cualquier idea
política. Son por lo menos dos mil al año.
Tomás Borge:
¿Cuántos al año, dos mil? Somos
afortunados, sí. Desde que yo conocí a Fidel
decidí no mentir, no mentir y ser leal. Aprendí
de Fidel que la virtud de la lealtad es lo mejor que podemos
poseer, el que no es leal no merece ser un ser humano.
Ramonet:
Yo lo entrevisté siendo bastante mayor, ellos lo
conocieron siendo más joven, lo excepcional fue la lección
política, poder verificar conversando con él su
inteligencia política. Porque el ejercicio consistía
en que él reanalizase la experiencia vivida. Es
interesante observar cómo el razonamiento que él
pudo hacer en aquel momento le sigue siendo fiel: el Moncada, el
Granma, puede haber problemas de tipo técnico, pero la
estrategia es la misma. Algo que yo quería saber,
le pregunté Comandante, qué siente usted al ser
traicionado tantas veces y es muy interesante porque él
dice: “fíjese, yo me he puesto a pensar y a mí
no me ha traicionado nadie”. Porque en verdad aquí
están todos, digamos los apóstoles. Están
ahí, más los que se han sumado. No es que no se
equivoca nunca, sino que este mecanismo es impresionante, al menos
para un analista como yo. También lo es su visión de
la política internacional, África, hay que tener una
imaginación… Fidel es un creador político,
capaz de inventar formas armoniosas, capaz de llegar a la
sensibilidad humana. Por ejemplo la iniciativa africana, eso
es impensable en un dirigente europeo o uno norteamericano, que
tienen una responsabilidad y lo único que han hecho es
comprar un pedazo de tierra africana, el Presidente Monroe,
en Liberia, para desembarazarse de su población
negra. Fidel es el único que ha considerado que había
una deuda y se necesitaba saldarla. Por eso la operación
Carlota, la guerra de Angola, la independencia de Namibia y el fin
del apartheid; algo tan enorme, una de las injusticias más
horrorosas de la historia moderna, tan ilegal, se derrumbó
gracias a Cuba. Lo dijo Mandela y no hay un analista serio
que no lo reconozca. Ahora países como Brasil y
Venezuela toman actitudes y relaciones diplomáticas con
respecto a África, antes se pensaba que solo podían
tener relaciones con el norte y por lo demás no existían
los otros continentes. Fidel ha tenido un pensamiento
consecuente con la crítica a ese problema y de ahí
la conferencia Tricontinental.
Frei Betto:
Durante la entrevista, Fidel dejó de fumar y yo, que
nunca había fumado puros, empecé a fumar puros.
Claro, que no tengo plata para comprar puros, entonces cuando me
regalan, fumo uno o dos por semana, solo cuando estoy con
amigos. Fidel tuvo una fuerte constipación durante la
entrevista, no se percibe, pero no le caía bien el tabaco.
Él en ese momento me dijo: mira, yo creo que esa es una
señal para que yo pare de fumar. Estamos haciendo una
campaña antitabaquista en Cuba, yo estoy constipado, ya no
fumo más. Ahí paró totalmente. Mi padre y
mi madre vinieron a Cuba en ocasión de la entrevista. Una
noche que habíamos trabajado hasta las dos de la madrugada,
Fidel fue a llevarme a la casa y me preguntó en el coche si
creía que los viejos estaban despiertos. Le dije no, ya son
como las tres de la madrugada y seguramente duermen, pero vamos a
despertarlos. Dijo: no, de ninguna manera, ya tienen una edad, no
podemos hacer eso…Comandante, dije, no hay que pensar en el
sueño de mis padres, hay que pensar en sus nietos, que van
a poder decir que una madrugada en La Habana, ellos fueron
despertados por Fidel Castro. Bueno, usted me convenció. Llegamos
a la casa, despertamos a mis padres que vinieron para la cocina en
traje de dormir y nos quedamos ahí hasta las siete de la
mañana con Fidel, contando anécdotas de su tiempo de
exilio en México, la preparación del embarque del
Granma… Mi madre es especialista en cocina, entonces ellos
hablaron de recetas y otras cosas interesantes… Otra
noche, mi madre hizo una comida de Minas Gerais, que es mi
provincia en Brasil y que se parece muchísimo a la comida
típica de Cuba, porque comemos ahí: arroz, frijoles,
carne de cerdo, lechuga y tomates y de postre cascos de guayaba
con queso…Tan igualito, tanto que la primera vez que vine a
Cuba, pensaba que La Bodeguita, era un poco trampa de los
compañeros del Partido que la habían preparado para
agradarme con comida típica de mi país, después
descubrí que era la comida típica de Cuba
también… Mi madre hizo una comida minera porque
hay maneras distintas de hacer cosas. Estaba Fidel, estaba Raúl
y ella hizo de postre un dulce de leche que es conocido
tradicionalmente como ambrosía, que es el primer dulce
citado en la literatura universal, porque Homero decía en
su obra que ambrosía era el dulce de los Dioses. En mi
tierra se llama “espera marido”, porque la mujer mira
al marido venir y rápido hace ese dulce. Y a Fidel le cayó
muy bien ese dulce. A la mañana siguiente, llegó
el jefe de la Seguridad del Comandante muy temprano y dijo a mi
madre: Señora, el Comandante pregunta si queda todavía
un poco del dulce de anoche. Mi madre respondió: no,
pero usted espera quince minutos y puede llevar. En quince minutos
preparó el dulce para el Comandante. Yo había
traído cajas de biblias, que habían llegado por
avión en un contenedor y quedaron por unos meses, hasta que
yo llegase a Cuba, en un depósito del Comité Central
en la Plaza de la Revolución. Cuando yo llegué,
Carneado me dijo: mira Betto, algunos compañeros me
han pedido biblias para las madres, para las abuelas…Yo le
digo: mira Carneado, los compañeros las quieren para ellos
porque tienen interés en leer la Biblia, eso es muy bueno,
las biblias han venido aquí para ser distribuidas a la
gente… Después una tarde, como a las tres, estaba
yo escribiendo y de sorpresa le comento a Fidel eso de la Biblia y
él me preguntó: ¿Y no quedó ninguna
para mí? Digo no, Comandante, ninguna, pero como yo
vengo a Cuba con mi Biblia en español, voy a regalarte mi
Biblia y le puse una dedicatoria que dice: “Para el
Comandante Fidel, en quien Dios cree mucho y ama”. Él
se sentó y me preguntó: ¿dónde están
las bienaventuranzas? Le dije: hay dos versiones, la de Mateo y la
de Lucas. Apunta las dos y se puso a leer las dos. Lo interesante
es que la versión de Mateo habla sobre Los Bienaventurados,
la versión de Lucas tiene Los Bienaventurados y tiene Las
Maldiciones. Él me preguntó cuál de las dos
versiones prefería y yo, desde mi izquierdismo, le digo: la
de Lucas. Él me dijo: no, a mi no me parece la mejor. Yo
prefiero a Mateo que es más sensato…
Tomas Borge:
Una cosa pendiente de los rasgos de Fidel, es su lucha por la
liberación de Puerto Rico, desde el principio. Desde Marti
y Bolívar le llegó, y cuando Fidel era estudiante
organizó el primer comité para la liberación
de Puerto Rico. Después con la Revolución, Cuba en
las Naciones Unidas lleva a discusión el tema de la
liberación de Puerto Rico, que Puerto Rico debía ser
libre. Nunca Fidel ha sido ajeno a esa lucha.
Minná: La misma
“escogida” de llevar cientos de cubanos con el Che
Guevara al Congo es una prueba de la honestidad intelectual de la
revolución. Porque al Congo, el Occidente
democrático le puso a Mobutu Sese Seko, uno de los mas
feroces dictadores y torturadores. Se quedó 35 años
y fue autor del genocidio de Rwanda y Burundi. Y Cuba, en su
pequeña posibilidad, sintió que tenía la
obligación moral de ayudar al Movimiento de Liberación
del Congo después de que Occidente quiso matar a su líder
político, Lumumba, significa, siempre escoger por ética
al grupo conveniente y por esto hay que verdaderamente respetar
mucho las cosas que la revolución cubana ha hecho, incluso
las cosas criticadas porque siempre hay una explicación
moral que comprender. Debemos saber que hay
periodistas que se venden, que no tienen moral, que desean tener
buenas relaciones con el gran poder; muchos son oportunistas y
nosotros sabemos que nuestra oportunidad fue importante desde el
punto de vista personal y nos ha traído inconveniencias.
Algunos dicen que mis problemas profesionales en Italia han sido
por ocuparme de Cuba, pero yo me siento muy orgulloso después
de veinte años.
Tomas Borge:
Pues yo me siento profundamente orgulloso de haber entrevistado
a Fidel, pero también de estar con estos dos hombres a mi
lado. (Se dan las manos)
Gianni Minná:
Hay que ser leal, yo te diría cuántas veces
la realidad me ha pagado la amargura y ustedes los cubanos
conocen la gratitud y eso me hace sentir bien. |