A 40 AÑOS DE LA CAIDA EN COMBATE DEL CTE . ERNESTO GUEVARA DE LA SERNA "CHE" , NOSOTROS DECIMOS
PRESENTE COMANDANTE
Miles de quilos de papel se han escrito, millones de fotos se han
usado de millones de formas diferentes, miles de poetas esforzaron su
prosa y sus plumas para rendir homenaje al "CHE".
Los mezquinos de siempre quisieron convertir al "CHE" en gorros,
lápices, llaveros, camisetas o afiches, pero esa imagen pintada, fría,
comercializada se convertía en mensaje para quien la mirara.
Otros quisieron interpretarlo, decir y explicar lo que había dicho y
hecho, pero rápidamente la claridad de lo dicho y hecho no permitía
maestros ni discursos, sus hechos y sus pensamiento estaban ahí, como
una invitación para quien quisiera, para quien estuviese dispuesto a
poner el pellejo detrás de cada palabra, de cada discurso.
Es como un escupitajo a la cara de los filibusteros de turno, como un
grito de guerra a la mediocridad de lo posible, de los sabelotodo de
siempre, cómplices del poder.
Es la mano tendida solidariamente para combatir la injusticia sin
importar donde se cometa o quien la cometa, con el puño crispado
contra el capital y sus devotos seguidores.
Es la cabeza y el corazón abiertos como una puerta que nos enseña el
camino, porque el que lo recorra unos pocos metros se dará cuenta, que
de la felicidad y la libertad del hombre se trata.
El "CHE", Comandante, amigo, hombre, padre, guerrillero, en la
escuelita de la Higuera dejaba su ropaje de guerrero para convertirse
simplemente en hombre, en padre, esposo, amante, y de esa forma se
convirtió en la conciencia de los revolucionarios del mundo y muy
especialmente, de los pueblos de nuestra Patria Grande
Latinoamericana.
Pero el mítico revolucionario, soñador, guerrillero, con su entrega
nos legó el mensaje de que bienvenida sea la muerte, si nuestro grito
de guerra y esperanza es sentido por otros hombres, y de esa manera
nos permitirá avanzar juntos, no para ingresar al bronce de la
posteridad, ni para ocupar un lugar en la estúpida crónica de algún
diario, sino para poder ser cada día mas nosotros mismos, mas dignos,
mas humanos.
No fueron sus escritos económicos, ni su carta de Argelia en la cual
nos hacía reflexionar con su visión sobre el Socialismo; tampoco su
estrategia y táctica de la revolución latinoamericana,
la que nos invitaba a un nuevo amanecer y que nos permitió
cuestionarnos y aprender a ser mejores.
Simplemente él, con su asma a cuestas, con su mochila desgarrada, con
sus botas llenas de barro de mil lugares, es lo que nos permitió
renacer y tratar de caminar a su lado.
Él como encarnación del hombre nuevo, es lo que nos permite creer en
la maravillosa utopía de la REVOLUCION.
PARA NOSOTROS el "CHE" está en ese amigo que camina a nuestro lado sin
que lo notes, está en la piedra lanzada por un niño palestino, está en
el grito de lucha de los humillados y desposeídos de nuestra Patria
Grande, en la bala del guerrillero, en una fábrica ocupada, en el niño
descalzo y hambriento que abre las puertas de los coches, en la voz de
los que gritan YANKIS: GO HOME!!.
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