Playa Girón: Propósitos de la invasión mercenaria

Alfredo Boada

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La Habana.- (PL) Hace 45 años se disipó el humo de los disparos de la batalla de Playa Girón. El pueblo de Cuba había derrotado el ataque mercenario que fraguó Estados Unidos para poner fin a la entonces joven revolución cubana.

El presidente de la Isla, Fidel Castro, señaló en ocasión del aniversario XXV de aquel combate que su trascendencia histórica no era la victoria en sí, sino lo que no ocurrió gracias a ella.

Washington intentó añadir una guerra de desgaste al bloqueo económico, comercial y financiero contra la población cubana.

La brigada mercenaria que la Casa Blanca armó y entrenó para invadir la nación caribeña tenía por objetivo ocupar una cabeza de playa e instalar allí en 72 horas un gobierno contrarrevolucionario, que tenían en la base estadounidense de Oppalocka.

El eventual gobierno títere, tras ser reconocido de inmediato por Washington y la Organización de Estados Americanos, solicitaría la intervención militar directa de Estados Unidos.

Sin embargo, la rápida victoria revolucionaria evitó el conflicto, al costo de más de 150 combatientes muertos tras arduos combates y varios civiles asesinados por los invasores.

Al gobierno norteamericano no le preocupó que su plan perjudicara vidas humanas, tampoco la violación de las leyes internacionales; sólo lo detuvo el muro que encontró en los combatientes cubanos.

La Casa Blanca hizo creer a la tropa invasora que los habitantes de la Isla los recibirían con los brazos abiertos, a pesar de conocer que la mayoría de los cubanos respaldan la Revolución.

Reclutados en Miami, Florida, los agresores fueron entrenados en Vieques y la Playa Julora, localidades de Puerto Rico, y en Retalhuleu, San Juan y Dos Lagunas, campamentos en Guatemala.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) estableció una base de entrenamiento en las afueras de Miami y otra en Louisiana. Desde Puerto Cabezas, Nicaragua, los invasores salieron hacia Cuba.

La invasión fue aprobada por el Estado Mayor conjunto y el presidente John F. Kennedy. En la nomenclatura de la CIA el fracasado plan se denominó Operación Pluto.

Para realizar sus planes el Pentágono escogió invadir una zona de muy difícil acceso, que proveía una barrera natural de protección.

El desembarco se hizo en tierra firme en el sur de la provincia de Matanzas. Una región comunicada por sólo dos carreteras y separada del resto del territorio por una ciénaga.

Era una vía estrecha de varios kilómetros, a cuyos lados existen intransitables pantanos y cenagales, muy fácil de defender y extremadamente difícil de tomar desde el punto de vista militar.

Existía también allí un aeropuerto que permitiría la comunicación aérea con el exterior, entiéndase Estados Unidos, y una bahía profunda propicia para recibir por mar los suministros necesarios.

Los mil 400 mercenarios bien equipados que enviaron eran suficientes para defender ese enclave. Contaban con 30 aviones, una compañía de tanques, 10 camiones con ametralladoras, 19 morteros, 18 cañones, fusiles, bazookas, pistolas y gran cantidad de municiones.

El Pentágono buscaba una base de operaciones en suelo cubano para su fuerza aérea y luego convertir el sitio en un bastión, reforzado con más tropas y el apoyo de sus recursos económicos y militares.

La flota que entrenó la integraron cinco barcos artillados, dos unidades de guerra de las utilizadas por el ejército norteamericano, tres barcazas para transportar equipos pesados, tanques y camiones artillados, y cuatro embarcaciones para trasladar personal a tierra.

Unidades de la Marina de Guerra de Estados Unidos, constituidas por al menos dos destructores y un portaaviones, custodiaron a relativa distancia durante la travesía al convoy mercenario.

El plan de ataque consistió en un desembarco naval en tres sitios de la Ciénaga de Zapata: Playa Larga, Playa Girón y Caleta Verde.

Simultáneamente, un batallón de paracaidistas fue lanzado en tres puntos que dominaban los accesos a la zona invadida, la cual se proponían aislar por completo para consolidar la cabeza de playa.

Como parte de la operación "Puma", para desarticular la defensa aérea de Cuba, el 15 de abril aviones camuflados con insignias cubanas procedentes de Centroamérica bombardearon los aeródromos de La Habana y Santiago de Cuba, causando varios muertos y daños.

Washington alegó en la Organización de Naciones Unidas que era una sublevación interna contra la Revolución.

Fue el preludio de la invasión a Cuba por la brigada mercenaria 2506, armada, entrenada y transportada por Estados Unidos, que arribó a la Ciénaga de Zapata la madrugada del 17 de abril.

El pueblo cubano superó el imperativo de derrotar en menos de tres días a los mercenarios, y con la dirección de su líder, Fidel Castro, liquidó en sólo 66 horas de lucha a los invasores, que se rindieron en las arenas de Playa Girón al atardecer del 19 de abril de 1961.

Había sido derrotado el primer programa de terrorismo de Estado que elaboró el gobierno de Estados Unidos contra Cuba.

ucl/abm