CHE GUEVARA: LA VERDADERA RECOMPENSA DE UN REVOLUCIONARIO
Wilkie Delgado Correa
comandantefidel.org 06.05.2006
Hoy es noticia que regocija la nacionalización de los recursos naturales en Bolivia. Ayer lo fue el triunfo de Evo Morales en las elecciones presidenciales y la toma del poder al frente de un movimiento popular y revolucionario. Recientemente Bolivia se adhirió al Proyecto del ALBA, con la firma por Evo, Chávez y Fidel de los acuerdos que fortalecen y amplían ese instrumento para el desarrollo económico, político y social de América Latina. Avanzan así estos tres países por un nuevo rumbo que echa al basurero de la historia la política del neoliberalismo y el pacto entreguista del ALCA. También la nueva política solidaria a nivel nacional e internacional, extiende las manos amigas a otros pueblos, a todos los pueblos, cuyos gobiernos aún siguen otros derroteros.
En esta hora puede analizarse la conjunción de factores de resistencia frente al coloso del Norte y su sistema de explotación entronizado a sangre y fuego con el espíritu de conquistadores y evangelizadores políticos de proféticas doctrinas apocalípticas. Largo y difícil ha sido el camino de la lucha emprendida durante años, pero así han sido siempre los caminos que salvan a los pueblos. En esos caminos y en esos andares y marchas, han quedado grabados los gestos, los actos, la sangre derramada, las vidas sacrificadas, los gritos y las voces, las armas e ideas de la defensa y las rebeldías dignas, en fin, toda la historia gloriosa de nuestros pueblos.
Y en esta hora de los hornos, en que se vislumbra un futuro mejor, traigo a la evocación estas palabras de Ernesto Guevara de la Serna, el Guerrillero Heroico que el 8 de octubre de 1967 cayera en combate y un día después fuera asesinado en tierras bolivianas, mientras libraba una lucha frontal por la consecución de la independencia definitiva de los pueblos de América. Estas ideas tienen un significado especial para hoy y para el futuro.
He aquí estas reveladoras palabras:
"Yo sé que ese momento de descanso en que podamos mirar para atrás y hacia todo un futuro previsible tardará en llegar, sé que muchas cosas pasarán antes de que se alcance este momento... ese día dichoso... cuando miren toda esa construcción que ha significado años y años de trabajo, de sacrificios, de esperanza y de dolor, podrán ver en algún lugar, alguna pequeña o grande, de acuerdo con el trabajo y la capacidad de cada uno, pero alguna señal indeleble de lo que cada uno dejó en ese enorme y bello edificio que estamos empezando a construir, y esa será nuestra recompensa, la recompensa de un verdadero revolucionario.”
Hoy se puede afirmar con regocijo y con enorme orgullo,
que no hay momento para el descanso todavía, sino para lucha
acrecentada. Pero estamos viendo esa señal indeleble de que los
cambios son posibles y de que se está construyendo ese enorme y
bello edificio de una sociedad nueva y mucho mejor. Y en la nueva
Bolivia, la sangre y la vida del Che estarán ligados
indefectiblemente a la armazón de la sociedad fraterna que hoy
empieza a construirse para bien de los bolivianos y de los
latinoamericanos.