HABLEMOS DE DICTADURAS EN CUBA Y EN EL MUNDO, ¿QUIEREN?
Wilkie
Delgado Correa
comandantefidel.org
13.04.2009
La verdad no sólo debe serlo, es necesario que se la pueda ver y defender
Mucho se ha hablado y escrito de las dictaduras como fenómeno histórico en
circunstancias dadas y bajo determinados condicionamientos de los regímenes
políticos que son capaces de engendrar tal forma tiránica del ejercicio del poder.
Así, por ejemplo, Aristóteles, nacido en el año 384 antes de nuestra era -¡cómo ha
pasado tiempo desde entonces!-, en su libro Política, abordó el análisis de los
distintos regímenes políticos y , dentro de éstos, en último lugar, la tiranía,
caracterizada según él por el ejercicio del poder despóticamente y al arbitrio del
monarca. Por cierto, ¡oh, perdurabilidad divina y milagrosa!, aunque escasos, aún
quedan reyes y reinas en este mundo.
En resumen, retomando el tema sobre la tiranía, Aristóteles se refiere a la que más
propiamente parece serlo, en que se ejerce el poder de un modo irresponsable sobre
todos, iguales o mejores, en vista de su propio interés y no de los súbditos; por
tanto, contra la voluntad de estos, ningún libre soporta de grado un poder de esta
naturaleza.
Se trata, pues de un problema antiquísimo que por su evolución histórica cabe
considerar como un paleoproblema, y que en los siglos más recientes ha tenido
ejemplos terribles por su naturaleza cruel y sangrienta, aunque se puede hablar
también de tiranías o dictaduras opresoras que se han disfrazado con ropajes de
cordero. Pero han sido tan silenciosamente mortíferas como las más escandalosamente
violentas. Por sus cosechas de muertes físicas y espirituales se pueden reconocer.
En la Cuba neocolonial el pueblo sufrió matices de estas formas de gobiernos
desconocedores de la voluntad y de los legítimos intereses populares, aunque los
casos más renombrados fueron las dictaduras de Gerardo Machado y de Fulgencio
Batista. Ambas fueron derribadas por el pueblo cubano, un pueblo heroico y rebelde
cuya resistencia frente a los poderes opresores, no importa lo que haya costado su
anhelo libertario, se sustenta en una larga trayectoria de lucha por su
independencia, autodeterminación y supervivencia.
Contra la dictadura de Batista se rebeló la juventud y todo el pueblo cubano,
liderado por Fidel Castro, quien inició sus acciones revolucionarias más
trascendentes con el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.
Frank País, incorporado al movimiento 26 de julio fundado por Fidel después de aquel
acontecimiento histórico, cuando contaba sólo 22 años, expresó con una elocuencia
genial el 17 de mayo de 1957, lo siguiente:
"Mientras la pseudo oposición busca arreglos y entendimientos que logren salvar sus
enmohecidos partidos y sus apetitos de siempre, surge en el movimiento 26 de julio
un nuevo concepto, una nueva idea, que recoge las frustraciones cubanas desde 1902
hasta la fecha y trata de aprovechar las experiencias históricas, para unirlas a las
necesidades económicas, políticas y sociales de nuestra Patria, darles las
verdaderas soluciones; pero hay más, no sólo aspiramos a derrocar una dictadura que
mancha nuestra historia de pueblo amante de la libertad; no sólo aspiramos a poner
fin a la bancarrota económica, no sólo a administrar y vivir honradamente; no sólo
aspiramos a devolver la libertad y la seguridad al pueblo de Cuba; aspiramos, y esto
debe quedar bien claro (.) a encauzar a Cuba dentro de las corrientes políticas,
económicas y sociales de nuestro siglo; aspiramos a conmover profundamente a todos
los sectores del país; (.) extraer los verdaderos valores e implantar de acuerdo con
las particularidades de nuestra idiosincrasia, las modernas corrientes filosóficas
que imperan actualmente en el mundo; aspiramos no a poner parches para salir del
paso, sino a planear concienzuda y responsablemente la construcción de la patria
nueva (.)"
He ahí la visión de este joven, de religión y tradición bautistas arraigadas, que
fue asesinado, como muchos otros revolucionarios de otras religiones o ateos, por la
dictadura de Batista el 30 de Julio de 1957, y que al comienzo del curso escolar de
1956, se dirigió al Colegio El Salvador, donde trabajaba como profesor y comunicó al
Director que dispusiera de su cargo de maestro. Cuando aquel inquirió sobre su
actitud, Frank País le respondió: "Porque Cuba me necesita". Era el mismo joven que
afirmó, en el proceso de distribución del alegato de Fidel La Historia me Absolverá:
"Fidel es el único hombre capaz de transformar a Cuba"., Y el mismo que un día
expresara: "Cuando quede un solo cubano que crea en la Revolución, ese cubano seré
yo".
De modo que la Revolución Cubana libró una lucha frontal contra la última dictadura
en Cuba y la derrotó el primero de enero de 1959 a un precio que se estima en 20 000
muertos. A partir de entonces surgió y se implantó una política revolucionaria capaz
de producir la extinción en Cuba de las semillas que fueron capaces de germinar y
dar cosechas de dictaduras en otras tierras de América Latina durante este lapso de
cincuenta años.
En la época del triunfo de la Revolución quedaban, entre las más renombradas, la de
Trujillo en Santo Domingo, la de Somoza en Nicaragua y la de Strossner en Paraguay.
Pero antes se habían sucedido otras en América Latina y luego renacieron con fuerza
otras en todo el continente, y todas se caracterizaban por un sello distintivo: eran
prohijadas y predilectas de los gobiernos de los Estados Unidos, ¡tenía que ser!, y
eran enemigas acérrimas del gobierno revolucionario cubano, ¡también tenía que ser!,
y todas eran amigas una de las otras y colaboraban entre sí, ¡también tenía que ser!
Fue así que tales dictaduras se coligaron para cometer barbaries que aún permanecen
en la impunidad, para desplegar la tristemente llamada Operación Cóndor o red
internacional del terrorismo de Estado. La cosecha de muertes de un confín a otro,
con énfasis especial en los desaparecidos, aún es un dato impreciso. Pero así como
surgieron, en un enfrentamiento de guerra a muerte con sus respectivos pueblos,
dichas dictaduras fueron cayendo al paso de los años, aunque mal les pesara a su
aliado mayor: el gobierno norteamericano de turno.
También en otras partes del mundo surgieron tales tiranías, las mayorías de derecha,
pero también las hubo, ¡vaya aberración!, de izquierda.
Pero existen muchas otras dictaduras, las silenciadas o silenciosas, las
innombrables por la gran prensa de occidente. Digamos, por ejemplo, la dictadura del
dinero, esa que generalmente ha estado amparada o ha formado parte de modo directo
de los gobiernos de la llamada y tan cacareada democracia representativa. Porque a
fin de cuentas lo prevaleciente en la realidad, en la mayor parte de los casos, es
una plutocracia que se viste con distintos ropajes de tipos de gobiernos según
quienes ocupen los cargos de mandatarios. Esta es una dictadura que provoca
sufrimientos infinitos y mata en forma despiadada a millones de seres humanos en
este mundo partiendo de una lógica cierta que según una cita recogida por José
Saramago, Premio Nobel de Literatura, se expresa de la forma siguiente:
"Y yo pregunto a los economistas, y a los moralistas, el número de individuos que es
forzoso condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmovilización, a
la orfandad, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria
absoluta, para producir un rico".
Esta pregunta puede incluir cuantos seres humanos se matan física y espiritualmente.
Por tanto, existe la dictadura de la insalubridad que es responsable de muertes
evitables y con ello se atenta al derecho humano a la vida.
Existe la dictadura del hambre extrema o no que también mata, y puede ir lentamente
matando en vida, e ir debilitando el cuerpo hasta sucumbir tempranamente. En tales
casos la esperanza de vida de cada ser humano queda reducida en un número
significativo de años.
Existe la dictadura del analfabetismo, de la falta de enseñanza, de cultura y
ciencia, que atenta contra el derecho humano a la libertad plena y, por lo tanto, de
poder orientarse, descubrir, conocer y vivir el mundo compartido que nos ha tocado
en cada época histórica.
Existe la desigualdad apabullante, a pesar del derecho humano tan reconocido de la
igualdad, que considera como normal la existencia del pordiosero y del magnate
poseedor de mil millones de dólares, es un decir y las cantidades pueden variar, que
pasa en su automóvil de último modelo por la misma avenida dónde el pordiosero
siente en su estómago los aguijones del hambre y por eso mendiga.
En fin, en Cuba se puso término para siempre a las semillas de las discordias y al
suelo abonado para el resurgimiento de cualquier tipo de dictadura o tiranía. No hay
cabida en el territorio de un pueblo enteramente libre ni a tiranías nacionales como
las citadas ni a las tiranías mundiales que, teniendo a la cabeza a los Estados
Unidos, pretenden concebir el mundo como un territorio totalmente usurpado y a la
humanidad entera como su súbdita servil.
Esta es la verdad que no sólo lo es, sino que también es necesario que se vea y sea
conocida, a pesar de tantas brumas, nebulosas y oscuridades desperdigadas a los
cuatro vientos por esa gran dictadura mediática de la prensa occidental y que es a
la vez esclava de la Dictadura Mayor que representan planetariamente Estados Unidos
y la Constelación Mayor de estrellas europeas y algunas otras partes del mundo.