EL BLOQUEO REAL Y POTENCIAL NO ES SÓLO CONTRA CUBA, ES TAMBIÉN CONTRA TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO
Wilkie
Delgado Correa
comandantefidel.org
22.04.2009
Escucho hablar tanto que el bloqueo contra Cuba, por parte del
gobierno de los Estados Unidos, debe cesar, así sin más
ni más, que aunque lo entiendo, no puedo sentirme satisfecho.
Todos los que claman, exigen y condenan este bloqueo ilegítimo,
mientras el gobierno de Estados Unidos se muestra reticente y hasta
declara que antes quiere ver los gestos y cambios que prometa o
realice Cuba, deberían declarar también que este no es
un asunto que sólo concierne a Cuba, y que, por tanto, también
debe cesar el bloqueo parcial, real o potencial, claro que de menor
monto, sobre los intereses legítimos y prerrogativas soberanas
de sus propios países y, por eso mismo, de todos los países
del mundo. Este es el sentido amplio que tiene la condena casi
unánime, con sólo 3 excepciones, en la Asamblea General
de las Naciones Unidas, pues en realidad ningún país
escapa a sus disposiciones extraterritoriales. Y esto lo
comprendieron muy prontamente hasta los propios países
occidentales, como Canadá y las principales potencias
europeas, que son leales aliados de Estados Unidos. ¿Qué
deben prometer y qué cambios deben hacer aquellos países
que aspiren a quedar liberados
de las estipulaciones de sanciones contempladas en la Ley
Helms-Burton?
Así que hay que evitar una simplificación de este
asunto y denunciar que el bloqueo contra Cuba también es un
bloqueo no propagandizado, pero sí legislado, con matices
reales y potenciales, contra el resto de los países del mundo.
Si el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba
se ejerce en toda su intensidad y crudeza dentro del territorio
norteamericano, no se puede desconocer que también ha
extendido sus tentáculos hasta los territorios de todos los
países, expresado en forma de presión o solicitud de
alianza a los gobiernos o empresas y entidades para contribuir a
ejercer tal bloqueo y darle un carácter planetario; en forma
de represalias a empresas, entidades y bancos, etc., asentados en
estos países para limitar o impedir las relaciones con Cuba y
sus entidades y organizaciones; en forma de controles, pesquisas y
listados de empresas nacionales de cualquier país que “viole”
las reales disposiciones al respecto que prohíben “el
comercio con la enemiga Cuba”. ¿No es ese el rosario de
casos concretos, de empresas o personas involucradas o sancionadas en
los procedimientos macabros, denunciados en forma fundamentada por
Cuba cada año en su informe ante la Asamblea General de la
ONU?
¿Acaso no es lo mismo que reconocen en sus informes las Organizaciones
especializadas de la ONU y otras organizaciones mundiales en sus
respectivos informes al Secretario General?
Por tanto, cuando el gobierno de Obama soslaya y demora, vamos a
ver hasta cuándo, enfrentar el análisis y disponer el
levantamiento del bloqueo, mediante la derogación de todas las
leyes y disposiciones que lo implementan, por razones que parecieran
tener un carácter de seguridad nacional o de conveniencia o no
para los fines interiores y exteriores de los Estados Unidos, está
olvidando algunos calificativos dados al bloqueo en todo el mundo,
incluyendo países, organismos y organizaciones internacionales
y personalidades, algunas hasta santas como el Papa. Entre estos
calificativos destacan: es criminal, es genocida, es injustificable,
es inmoral, es ilegal, es condenable desde todos los puntos de vista.
Obama está olvidando que el bloqueo, por el carácter
extraterritorial de sus medidas, no sólo afecta los intereses
legítimos de Cuba, sino intereses legítimos de otros
pueblos, incluyendo al propio pueblo norteamericano. ¿Tienen o
no los norteamericanos derecho a viajar a cualquier país según
la Constitución de Estados Unidos? ¿Por qué no
pueden ejercerlo hacia Cuba aún en la era de los cambios de
Obama? Porque el Bloqueo contra Cuba ha tomado, en este caso, mayor
rango que la Constitución del país.
Para quienes no tengan claro todo el asunto del bloqueo contra
Cuba y el mundo, desde gobernantes hasta simples ciudadanos, deben
tomarse el tiempo y tener paciencia para leerse la Carta Magna del
bloqueo que es la Ley Helms-Burton, un verdadero monumento para
comprender toda la ignominia, prepotencia, desfachatez, barbarie,
estupidez, criminalidad, injerencismo, que puede concebirse en la
élite dirigente de una nación, para, junto con su odio,
descargar su poderío contra un país y el resto del
mundo.
Todas las manos que un día se mancharon para firmar esta
ley, y otras, y todas las manos que no muevan un dedo para derogarla,
no estarán limpias tampoco a causa de la huella indeleble que
dejará esa herencia maldita.
Sólo podrán mostrar sus manos limpias y su corazón
puro, quienes un día, llenos de valor e inspirados en la
justicia, decidan derogarla por el bien superior de los Estados
Unidos. Pero que, por favor, a la hora de hacerlo, no ofendan aún
más a los ofendidos y sacrificados por haber padecido sus
consecuencias. Si van a decir algo a la hora de declarar su fin, que
sea para expresar su disculpa histórica a la Cuba agredida y
al mundo agredido por este engendro de ley que sólo pudo ser
concebida en una época de ebriedad o locura imperial con el
objeto de asestar un golpe mortal a la dignidad nacional de los
países del mundo y en especial de Cuba, aunque ello conllevara
a violar también los propios derechos humanos del pueblo
norteamericano.
Ya hace demasiado tiempo que el bloqueo de los Estados Unidos
contra Cuba y el mundo se escuda en la mentira, para tener que
soportarlo una vez más en la era del nuevo presidente de esa
nación.
22/4/09